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Si queremos reforzar la seguridad de una puerta, una de las opciones para no tenerla que cambiar por completo es instalar un cerrojo de seguridad. El trabajo requiere de bastante habilidad y un cierto cuidado con el fin de no dañar la puerta ni el marco. Si quiere hacerlo con total seguridad, lo mejor es solicitar la ayuda de un cerrajero cualificado, que le ofrecerá un servicio de calidad y en menos tiempo de lo que a usted, si es un profano en la materia, podría llevarle. Puede consultar con Cerrajero Gandia si tiene alguna duda

Instalar un cerrojo de seguridad: ¿te atreves?

Si aun así quiere intentarlo, lo primero que tiene que saber es si su puerta es maciza o no lo es. Si tiene una puerta no maciza, como pueden ser las acorazadas, lo más conveniente sería utilizar un cerrojo específico para estas puertas y se llevarían a cabo otros pasos ligeramente diferentes a los que se dan si la puerta es maciza. En cambio, si éste es su caso, lo primero que debemos hacer es seleccionar el cerrojo a instalar entre la amplia gama existente en el mercado.

Marcar la posición donde irá instalado

Una vez que tenemos el cerrojo marcaremos la posición que va a llevar en la puerta en la que lo vamos a instalar. Comprobaremos la altura que nos parece más adecuada y mediremos la distancia existente desde el centro del orificio para la llave hasta el borde del cerrojo que quedará en el borde de la puerta. De esta manera, necesitaremos marcar en la puerta el punto exacto del centro del agujero, a la distancia existente desde el borde de la puerta. Entonces realizaremos el agujero por el que pasará el bombín.

Para hacer un agujero de la forma correcta hay que tener en cuenta el material del que está hecho la puerta y la forma del bombín del cerrojo. Para puertas de madera maciza necesitaremos brocas para madera. En cambio, si la puerta es blindada tendremos que utilizar brocas de metal, ya que estas puertas esconden láminas de metal por dentro de las capas externas de madera, que son las que se observan a primera vista. Además, si el bombín del cerrojo es cilíndrico necesitaremos una broca de corona, pero si tiene forma de pera o bombilla, lo normal es utilizar brocas de diferente tamaño.

Para bombines cilíndricos utilizaremos una broca de corona de diámetro igual o superior al del bombín. El agujero comenzamos a hacerlo desde la cara interior de la puerta, donde hemos marcado la posición del cerrojo. Iremos avanzando lentamente y cuando la broca central haya traspasado la puerta, antes de que lo haga la corona, cambiamos de lado. Usando el agujero de la broca central como guía, y desde el lado exterior, terminamos de realizar el agujero. De esta manera, evitaremos que la presión del taladro astille la puerta.

cerrojos de seguridad

En el caso de que el bombín tenga forma de pera o bombilla, si repetimos los pasos anteriores corremos el riesgo de que quede poco sujeto. Para afianzarlo más debemos hacer un agujero con la misma forma de pera o bombilla, de ahí que debamos decantarnos por brocas normales. Asimismo, conviene marcar el perfil completo del cilindro en la puerta, o al menos marcar el cuerpo circular y un saliente rectangular.

También existe un truco para no astillar la madera cuando la broca salga por la otra parte de la puerta. Para ello debemos realizar diferentes agujeros siguiendo la línea central de la puerta rectangular utilizando una broca de un diámetro que sea menor que la anchura de esta parte del bombín. Es conveniente avanzar con seguridad, pero muy despacio.

Cuando los agujeros se puedan observar a ambos lados de la puerta los agrandaremos con una broca que en este caso tiene que tener un diámetro igual o superior a la anchura de esta parte del bombín. Usaremos los agujeros pequeños como guía.

Para lograr un acabado profesional hay que comenzar a agrandar el agujero desde un lado de la puerta. Antes de atravesarla con una broca más gruesa, sacaremos la broca de ese lado de la puerta y repetiremos los pasos por el otro lado. Para repasar el orificio y que quede perfecto hay que mover la broca de arriba abajo, y de esta manera conseguiremos un agujero uniforme. Después, para la parte del cuerpo central será suficiente con hacer un agujero de guía en el punto central y agrandarlo como acabamos de explicar anteriormente.

Una vez está completado el agujero para el bombín situaremos el cerrojo en su lugar, metiendo el bombín en el agujero. Es importante cerciorarse de que el cerrojo apoya todo su cuerpo en la puerta, porque si esto no es así como consecuencia, por ejemplo, de la existencia de molduras, habría que rebajar éstas con cuidado, siguiendo el perfil del cerrojo hasta conseguir que éste se apoye perfectamente sobre la puerta.

Rebajar las molduras

Las molduras se pueden rebajar con un martillo y formones o gubias, siempre procurando que estén bien afilados. Primero marcaremos el contorno de la zona a rebajar con un formón recto, hundiéndolo en vertical a la madera para cortar las vetas. Después, con el formón en horizontal, vamos rebajando poco a poco, marcando y rebajando en diferentes tiempos. De esta manera evitaremos levantar un trozo de madera superior a la zona que pretendemos rebajar.

Una vez que hemos conseguido que el cerrojo apoye perfectamente su cuerpo sobre la puerta marcamos dónde van a ir los agujeros para los tornillos. Tras hacerlo retiramos el cerrojo, con el fin de que no sufra daño alguno a la hora de utilizar el taladro, y comenzamos a hacer los agujeros con una broca que tenga un diámetro inferior al de los tornillos. Entonces colocamos el cerrojo en el sitio que le corresponde y lo fijamos a la puerta valiéndonos de los tornillos.

Una vez colocado el cerrojo debemos centrarnos en colocar el puente, que es la pieza metálica situada en el marco que tiene como misión trabajar el pasador del cerrojo cuando éste se cierra. Para ello debemos tener el cerrojo ya colocado y la puerta abierta. Ponemos el pasador en situación de cerrado y lo deslizamos hacia el marco. Entonces empujamos la puerta como si la estuviéramos cerrando con el fin de ver en qué punto toca el pasador al marco. Debemos tener precaución de no forzar el cierre si el pasador choca con las molduras del marco impidiéndole cerrar la puerta. Entonces situamos el puente en el marco de la puerta colocándolo sobre el pasador.

En este punto, si el marco posee molduras, es posible que éstas impidan el movimiento del pasador, de manera que el puente apoye completamente sobre el marco. En este caso, tendríamos que rebajar también las molduras hasta que conseguir que el pasador pueda moverse libremente, y siempre teniendo en cuenta que el puente debe apoyar correctamente sobre el marco, permitiendo que el pasador se mueva bajo él. Sin embargo, debemos tener un especial cuidado para que no haya demasiado espacio entre el puente y el marco, lo cual no sería beneficioso para nuestra seguridad.

El último paso es colocar el puente en la posición final. Entonces marcaremos los agujeros para los tornillos. Retiramos el puente y procedemos a hacer los agujeros con el taladro. Una vez hechos éstos volveremos a colocar el puente y fijaremos éste con los tornillos. Ya sólo queda comprobar que el cerrojo de seguridad funciona perfectamente. Si no es así investigaremos cuál puede ser el problema para solucionarlo. Y si todo va con la seda, podremos despreocuparnos y pasar a disfrutar de un aporte extra de seguridad, que es lo que buscábamos.

Si todo este trabajo le resulta complicado porque no cuenta con experiencia previa, o bien le resulta engorroso o piensa que le va a llevar más tiempo de lo que está dispuesto a perder, la solución perfecta es solicitar la ayuda de Cerrajeros Gandia, que le ayudará a instalar un cerrojo de seguridad de la manera más profesional posible, con la máxima calidad y sin pérdidas de tiempo innecesarias, protegiendo, además, su puerta de posibles daños.

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